Diego Pardow: "El problema del especialista"

"Privilegiar el enfoque de las agencias especialistas tiende a generar un menú regulatorio sesgado".

Durante este mes de marzo se reanuda en el Congreso la discusión del proyecto de ley que fortalece el Sernac. El proyecto lleva más de dos años de tramitación legislativa, por lo que este impulso resulta crucial para evitar su postergación indefinida. Más allá de las legítimas diferencias que todavía subsisten, conviene recordar las razones por las que esta reforma es importante.

Imaginemos que usted administra un edificio de departamentos y está organizando una fiesta de bienvenida para que los distintos vecinos se conozcan. Existen dos grupos de vecinos: una pequeña minoría vegana y una amplia mayoría que disfruta de los tradicionales asados. El grupo minoritario es pequeño, pero las preferencias de sus integrantes son claras, intensas y similares. Para ellos es relativamente sencillo coordinar un plan de acción para sensibilizarlo sobre los problemas del maltrato animal, así como para proponerle un menú determinado.

Al contrario, el grupo mayoritario tiene preferencias divergentes. Algunos de sus miembros son fanáticos del costillar asado, mientras que otros preferirían gastar el presupuesto en una selección de embutidos, en carne de vacuno, en fin. La cosa es que su número y heterogeneidad de gustos hace que los carnívoros se pasen el tiempo discutiendo, sin ser capaces de hacerle llegar una propuesta clara. En la medida que usted ignore la real composición de las preferencias de sus vecinos, lo más probable es que el menú de la fiesta sea desproporcionadamente vegano.

Algo similar sucede con la regulación económica, donde conviven agencias especialistas como las superintendencias, y agencias generalistas como el Sernac. Las superintendencias están acostumbradas a relacionarse con el mismo tipo de empresas todo el tiempo, esto es, empresas que tienen un interés homogéneo y generalmente son capaces de documentar sus preferencias con análisis técnicos. En contraste, el Sernac es quien escucha la voz plural y poco articulada de los consumidores. Una regulación apropiada requiere ponderar adecuadamente los distintos intereses en juego. Pero al igual que en nuestro caso del edificio, privilegiar el enfoque de las agencias especialistas tiende a generar un menú regulatorio sesgado.

El actual proyecto de ley es clave en este sentido. Como lo demuestra un estudio de Espacio Público realizado hace algunos años, las atribuciones sancionatorias, la planta de personal y el nivel de remuneraciones del Sernac son sustancialmente inferiores a los de las superintendencias. Ciertamente existen aspectos a mejorar en el proyecto, pero el tema de fondo es poner al Sernac en un plano de igualdad frente a los reguladores sectoriales. El Sernac no solamente necesita estos "dientes" para defender los intereses de los consumidores ante tribunales, sino principalmente para tener los profesionales y el presupuesto que permitan un mejor diálogo regulatorio dentro del gobierno.

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