Noticias

Dafne González: "Los de la Chile somos apasionados de la Chile"

¿Cómo comparas la experiencia en una universidad pública con el trabajo que ejerces de ahora como abogada corporativa?

Yo creo que la experiencia de ser alumno de la Universidad de Chile es una experiencia tremendamente formadora. Esa estructura distinta, menos corporativa, menos empresarial te prepara para la vida, para enfrentar lo que no siempre funciona como debiera funcionar, en un contexto en que hay mucha unidad de propósito y mucha pasión.

Cuando estuve en la Facultad yo percibí que los de la Chile somos apasionados de la Chile. La Facultad te da una tremenda oportunidad de aprender cómo es la vida real, ya que estar en la Escuela es entender que existen distintas formas de funcionar, lo que te da un registro muy amplio, y es básico cuando tú te incorporas a organizaciones que son muy diversas.

Lo interesante de pasar al mundo de las empresas es que tu negocio no es el que se vende, eso es lo distinto de los estudios, por lo tanto, la capacidad de comunicar y convencer en varios niveles es muy importante. Para eso, venir de una escuela que es esencialmente diversa, donde hay gente de todos los estratos sociales, de todo tipo de formación, de otras partes de Chile; yo, en particular, soy de Rengo, y para mí la posibilidad de sentirme parte de algo más grande, con una formación tan distinta a la de muchos compañeros, fue una formación muy valiosa, porque hoy día mi registro de comunicación efectiva y mi capacidad de convocar pasa desde el directorio y los accionistas de la sociedad, hasta el último operador de la planta.

¿Cuál es la mirada que tienes actualmente de la Facultad?

Tengo mucho orgullo por la universidad que me formó y por la Facultad. Siento que no existen instituciones perfectas, y ciertamente la Facultad está lejos de serlo, pero dentro de todo, la impronta que te marca la universidad y la Facultad de Derecho es una cosa que se queda contigo para siempre. Esta búsqueda que va más allá de ser simplemente un abogado que se mueve por un honorario o una remuneración, sino que también por la necesidad de tener un propósito en tu función, de ser un aporte a la sociedad, creo que está muy marcado en la Facultad, en lo que transmiten muchos profesores al enseñar, en la forma en que se vive la profesión legal, y en la que muchos compañeros se desempeñan después. Es tan diverso el ambiente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile que te abre el espacio y te muestra que hay muchas opciones muy válidas en este proceso. Tengo mucho cariño y mucho reconocimiento a esa formación.

Entrando al tema del ejercicio de la profesión como abogado corporativo ¿Qué ventajas y desventajas conlleva asumir este rol?

La ventaja es que te abre la puerta a un mundo muy entretenido. Las empresas son apasionantes y cuando tú eres un abogado dentro de la empresa eres un actor más de esa estrategia, un elemento más en ese proceso de toma de decisiones y eso es tremendamente atractivo. Las empresas son apasionantes y transformadoras, son instituciones que han sido capaces de transformar la sociedad a través de la historia y ser parte de eso es realmente muy excitante, muy desafiante.
Desde la óptica “negativa”, lo que ocurre es que los abogados de empresas somos tomadores de riesgos, y la toma de riesgos tiene un componente negativo en el sentido de que tú pones tu cargo encima de la mesa cada vez que tomas una decisión. Ahora, a mí en particular, me parece que no se puede trabajar de otra manera; creo que es la única forma de demostrar que uno de verdad está comprometido con el objetivo de las instituciones, y si bien, para alguna persona con otra personalidad podría sonar negativo, a mí me parece que es una de las cosas más excitantes del desafío.

Además, el trabajar dentro de una empresa te da la posibilidad formar parte de un equipo diverso donde conviven muchas realidades distintas. A mí me gusta mucho ser la minoría, y tener la obligación de aprender y comprender el lenguaje de los ingenieros, de los auditores, de los técnicos, y de los distintos tipos de profesiones que conviven en una empresa, y ser a la vez capaz de transmitirles mi lenguaje; eso es sumamente entretenido y muy enriquecedor. Este tipo de relaciones es de las cosas más bonitas que te puedan pasar y las relaciones que se pueden construir en ese contexto son profundamente valiosas, porque no competimos entre nosotros. A diferencia de lo que puede ocurrir dentro de un estudio de abogados, yo no compito con mis pares, somos parte de un equipo que persigue un objetivo común, por lo tanto, la calidad de las relaciones que generamos son tremendamente fuertes.

¿Qué tips consideras más relevantes a la hora de levantar una estrategia?

En primer lugar, el abogado in house tiene la obligación de conocer su negocio. No puedes ser un buen abogado in house en tu escritorio. Idealmente, la mayor parte del trabajo debiera hacerse fuera de la oficina, en las oficinas de los ingenieros, en las oficinas de los estrategas, de los creativos, de los encargados de la operación, porque uno se nutre constantemente de ese conocimiento; eso es lo básico.

En segundo término, tú tienes la obligación de darle voz a una mirada que no se refiere solo a lo que es legal, sino que también a lo que es correcto en un sentido amplio; y por lo tanto, creo que hoy en día la mirada o el rol del abogado in house es un poco más exigente. Yo no me puedo quedar en decirte que by the book eso se puede hacer, tengo que ser capaz también de mirar si eso va a ser correcto, desde el punto de vista del propósito, la misión de la empresa, lo que esperan los stakeholders, etc., y, por lo tanto, tengo la obligación de contemplar en mi opinión una mirada de sostenibilidad a largo plazo, siempre.

Donde de verdad aportas valor es cuando estás dentro de la compañía y conoces el negocio. Te conviertes en una especie de “Pepe Grillo”, y para eso, otro tip es hablar a tiempo. Un buen abogado in house no es el que llega y espera a que estemos a punto de sacar el negocio o el producto para decir que no se puede o para decir que está mal hecho; el que lo hace bien, es el que identifica y se involucra a tiempo y lo dice a tiempo. No haces bien tu pega si el negocio no resulta.
Por otro lado, hay que generar confianza, uno es como el cura al final del día, yo necesito que me digan dónde están los dolores, qué es lo que están haciendo mal, porque de lo contrario no puedo ayudar. Si la persona no confía en mí, si cree que yo lo voy a exponer, que en vez de ayudarlo lo voy a liquidar, te aseguro que no me lo va a venir a decir. Mi rol es que todos los gerentes, subgerentes, supervisores, trabajadores de la compañía tengan la seguridad de que cuando entran a mi oficina o conversan conmigo, se encontrarán a alguien que está de su lado, lo que no significa que les voy a justificar todo y les voy a dejar pasar las negligencias; significa que vamos a trabajar juntos en sacar adelante el negocio y que se va a buscar siempre la mejor forma de superar los obstáculos o los problemas que estemos enfrentando como equipo.

¿Cómo tu formación como abogada contribuye al momento de enfrentarte a contingencias?

La formación jurídica que uno tiene incorporada permite tener una mirada de riesgo y estrategia, la cual se diferencia de la mirada economicista del ingeniero, y que permite integrar ambas visiones; yo creo que ese es el principal aporte que uno hace a la conversación. Entonces, necesariamente cuando uno ve el caso, lo primero que hace es dimensionar qué tipo de riesgo está enfrentando la compañía en ese momento, si es riesgo de cierre, de sanción, de pérdida de oportunidades, lesiones a la reputación etc.; y luego, la formación jurídica te da la posibilidad de tomar distintas herramientas para generar una estrategia de solución en el corto, en el mediano y en el largo plazo. Porque, en primer término, uno genera una estrategia de contención de riesgos (donde el conocimiento legal es básico), pero cuando tú eres el in house no te puedes quedar en eso, una cosa es la solución inmediata del problema, pero el desafío completo es ver el proceso y ayudar a la empresa a corregir la falla que condujo a ese error particular, por lo tanto es una intervención mucho más profunda. En la estrategia de mediano plano, el desafío se complejiza, porque tal vez se precise intervenir culturas, convencer a los directorios de que se necesitan recursos, de porqué es importante una acción u otra. Por último, en la recomendación y en la opinión, uno siempre tiene que tener la visión de largo plazo de la compañía, es decir ¿Cuánto impacta lo que está pasando hoy día, o lo que yo hago o dejo de hacer, con lo que se espera de esta empresa en futuro? ¿Va ser un impacto que va a cambiar nuestra visión de negocios? ¿Va a cambiar la forma en que vamos a crecer o es algo que está encapsulado?, el abogado in house cumple un rol importante en levantar los aprendizajes de esos momentos y relevar los puntos importantes desde la perspectiva de la sostenibilidad corporativa de la empresa.

¿Cómo crees que es la participación femenina en cargos como el tuyo?

El trabajo in house es un gran lugar para desarrollar el liderazgo femenino porque el trabajo dentro de una compañía tiene mucho impacto en las personas. La forma en que tú ejerces tu rol puede hacer la diferencia en la forma de trabajar de la compañía.

No hay tantas abogadas in house como me gustaría, a pesar de que hemos ido creciendo en número, pero creo que a las mujeres nos cuesta atrevernos a tomar este tipo de desafíos que son más de riesgo, aunque estamos plenamente capacitadas para hacerlo, y cuando una se involucra, la experiencia de trabajar en equipos diversos es muy gratificante.

Compartir:
http://uchile.cl/d149986
Copiar