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Entrevistas

Paulo Montt: "He tratado de devolver a la Facultad lo que yo recibí como alumno"

Paulo Montt llegó a la Facultad como estudiante en 1995, y continuó en una relación fraterna con su casa de estudios, como profesor de la Facultad. Tras 15 años de experiencia en arbitrajes y litigios civiles, solo ha hecho clases en esta Escuela, pues considera que es parte del legado que quiere dejar a los que vienen.

¿Cómo caracterizas tu relación con la Facultad?

Es una relación fraterna. Yo estoy vinculado a la Facultad desde 1995, cuando partí siendo alumno, luego ayudante y después me incorporé como profesor, por lo tanto, es una fraternidad que ha perdurado por más de veinte años. En la que creo que he tratado de devolver a la Facultad lo que recibí como alumno, y espero seguir devolviendo, para que después otros reciban lo que uno les puede entregar y, a su vez, puedan transmitir eso a las generaciones futuras.

Nunca he hecho clases en otra Facultad. Yo soy un defensor de la educación pública, y creo que la Universidad de Chile tiene un rol que es distinto al que tienen otras universidades.

Desde septiembre se implementó un nuevo programa para la enseñanza del derecho, con clases interactivas. ¿En qué consideras que aporta la implementación de las cátedras Aula Activa?

Es un proyecto en el que fui propuesto por el Director del departamento de Derecho Privado, en el marco de un proyecto que partió con dos cursos modelo, que eran Derecho Civil I y Derecho Constitucional I. Asumí el desafío con gusto, y creo que la experiencia ha sido tremendamente positiva, creo que va a generar un cambio paulatino pero definitivo; no solo en la forma de hacer clases, sino en cómo los profesores y los alumnos entendemos que debe desarrollarse el aprendizaje. Porque, implica asumir la convicción de que la responsabilidad del aprendizaje es compartida entre el profesor y los alumnos, y que la hora de clases es un elemento muy valioso; ese poco tiempo que uno tiene para aportar a los alumnos, tiene que aprovecharlo al máximo, en el sentido de darles aquello que ellos no pueden obtener por su cuenta.

Hay muchas cosas que los alumnos pueden lograr solos, por esto, tenemos que dejar de ver la clase como una instancia en que a los alumnos se les repite lo que dicen los textos y se les enseñan reglas. Los alumnos tienen que conocer las reglas o al menos saber dónde encontrarlas, , pero la clase no debiera ser una instancia para repetirlas, sino que debe ser una instancia para profundizar y reflexionar sobre aquello que los alumnos no pueden lograr por su lado.

¿Cómo ha sido la recepción de los alumnos en tu experiencia?

Es muy pronto para opinar, pero mi impresión inicial, es que los alumnos entran a primer año con mucho interés y curiosidad por aprender. Hasta ahora lo que yo he visto es que hay mucha motivación y han respondido a este desafío, que es también parte de la responsabilidad del aprendizaje.

¿Qué diferencia vez en relación a la metodología que utilizabas anteriormente?

Yo ya venía haciendo clases de una manera distinta hace algún tiempo e incorporaba mucho el análisis de casos. El tránsito a esta nueva forma no fue tan difícil, pero fuimos capaces de lograr una estructura uniforme en la que aunamos ciertos criterios y metodologías para hacer las clases.

Entonces, el transito no fue traumático y lo positivo es que tuvimos una estructura formal, consensuada con otros profesores, respecto de lo que entendíamos como modelo de hacer clases en este proyecto.

¿Cuál es tu postura en relación a la ética que mantienen los egresados de la Facultad?

Creo que las Facultades no pueden ser neutrales en materia de ética, la ética debe ser parte de la malla curricular de todas las escuelas de derecho. Creo que no puede haber un abogado que no tenga formación ética, eso como principio general y creo que hay un déficit en materia de ética.

No creo que sea propio de nuestra facultad, ni que tengamos un sello distintivo en relación a este tema, pero sí creo fundamental que las facultades de derecho en general se preocupen de la formación ética de los abogados.

¿Qué aspectos consideras que se debe tener en cuenta sobre la Reforma Procesal Civil?

Es urgente una Reforma Procesal Civil; es el único procedimiento que no ha sido reformado, y creo que es inconsistente.

Es difícil explicar que haya distintos tipos de procedimientos, como ocurre en materia de familia, laboral y penal, en que hay oralidad; y que paralelamente tengamos un procedimiento civil escrito. Finalmente, las causas llegan a las cortes superiores, habiéndose tramitado procedimientos completamente distintos, en que los recursos son distintos, el ámbito de la apelación y lo que se discute es distinto en cada caso, pero finalmente lo resuelve el mismo tribunal de apelaciones. No es lo mismo llegar a alegar a la corte de apelaciones, con un recurso de apelación de un asunto en materia penal, donde hubo inmediación, que llegar a alegar un recurso de apelación en materia civil, donde el debate en primera instancia fue absolutamente distinto. Es inconsistente que como sociedad tengamos esos procedimientos.

Creo que es muy importante definir, qué es lo que le vamos a pedir a la Corte Suprema, no solo en materia civil, sino que en todos los procedimientos. Porque es muy difícil que la Corte Suprema, en algún momento se ponga el sombrero del Tribunal de casación –como ocurre en maria civil– y en otro procedimiento, al día siguiente, actúe como un tribunal que falla un recurso de nulidad –como ocurre en materia penal– o un recurso de reclamación, como ocurre en materia de libre competencia. Creo que es importante definir qué es lo que le vamos a pedir a la Corte Suprema, cuál va a ser su sistema recursivo y cuál va a ser el ámbito de revisión. Lo mismo ocurre en el contencioso administrativo, tenemos decenas de procedimientos de revisión judicial de decisiones administrativas. En algunos casos hay organismos administrativos que imponen sanciones, que son reclamables ante tribunales de primera instancia, en otros casos son reclamables directamente ante la corte de apelaciones, tenemos organismos administrativos que no tienen facultades sancionadoras, cuyas decisiones también pueden ser objeto de recursos, y dentro de los reclamos que existen contra las decisiones de la administración, hay un sinnúmero de procedimientos distintos con reglas distintas, con ámbitos de discusión distinto, con sistema de prueba distintos, entonces, me parece que también es urgente y necesario unificar un sistema contencioso administrativo que defina cuál va a ser el ámbito de revisión judicial de las decisiones administrativas.

Comunicaciones Facultad de Derecho U. de Chile

Viernes 5 de octubre de 2018

Paulo Montt

Paulo Montt

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