"Valentín Letelier: Universidad e investigación" - Eric Palma y María Francisca Elgueta

El 19 de junio de 1919 falleció en la ciudad de Santiago el insigne académico, rector de la Universidad de Chile, don Valentín Letelier Madariaga. En el centenario de su fallecimiento, el nombre de quien fuera bombero, masón, profesor, abogado, redactor y director de medio periodístico, diplomático, académico universitario, rector de la Universidad de Chile, y parlamentario radical, merece ser nuevamente pronunciado en reconocimiento de su muy valioso aporte a la educación pública y a la actividad política nacional.

Letelier nació en Linares, vivió en Curicó, estudió en Talca y en el Instituto Nacional. Ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Paralelamente a sus estudios universitarios, para sufragar sus gastos, trabajó como inspector y profesor en el espacio escolar.

Hijo del tiempo histórico que le tocó vivir, fue partidario de reformas sociales, económicas, políticas, legales y culturales. Puso su vocación por el conocimiento en conexión con la práctica. No disoció teoría y práctica, sino que permitió que la una desafiara a la otra. Iluminó sus acciones de transformación con una sólida base teórica, y permitió que la realidad que observaba pusiera en cuestión las ideas y doctrinas dominantes en su época. Sus experiencias de vida permiten entender la preocupación que suscitó en él la reforma de la enseñanza escolar, universitaria, del Derecho y de los estudios de Derecho (impulsó la reforma de 1902), así como la teorización, promoción y defensa del Estado docente.

Sostuvo que el fin más elevado de la institución universitaria era el de ensanchar constantemente el círculo del saber y de las investigaciones. Alejada la universidad de fines utilitaristas, mas no de las cuestiones de interés público o nacional que aborda desde la óptica que le es propia, lo suyo es el cultivo de la ciencia, las letras y las artes. Si lo propio de la universidad es crear conocimiento a partir de la investigación, su núcleo debe ser la actividad investigativa, no el desarrollo de un programa con verdades que se tratan como absolutas: “…las universidades cumplen su misión cuando se consagran a estudiar hipótesis, ora para rectificarlas, ora para comprobarlas, ora para desecharlas”.

Para evitar su transformación en entidad fiscal puramente administrativa, llamaba a la universidad a estar atenta al movimiento social e iluminar las cuestiones que ocupen a la sociedad a partir de sus saberes especializados y sus investigaciones. Sin perder la libertad debe procurar “guiar el espíritu público”, pero movida por la convicción de que “en la investigación y en la definición de la verdad no existe autoridad superior a ellas”.

Clama, entonces, libertad para la enseñanza universitaria: “Llamadas las universidades menos a difundir verdades adquiridas que a descubrir verdades ignoradas, y no tanto a enseñar la ciencia cuanto a desarrollarla.., necesitan… libertad de enseñanza, de investigación y de pensamiento”.

La formación debe centrarse en el aprendizaje de los estudiantes, lo que requiere generar para ellos experiencias de investigación.

Decía con pesar, hoy la Universidad de Chile sirve al desarrollo de profesionales y no al de hombres de ciencia. La enseñanza se reduce a una “repetición puramente mecánica” y no se fomenta el espíritu de interrogación de las verdades que se tienen como dogmas del saber. A partir de la profesionalización que observaba en la universidad, y siguiendo su tendencia a aproximarse de modo realista a los problemas y no de modo voluntarista, propuso varias medidas para favorecer el desarrollo de la ciencia, entre otras: establecer nuevas disciplinas, así por ejemplo, en la Escuela de Leyes, señala, fundar la cátedra de Historia del Derecho, para que exista paralelamente a la de romano y canónico; aumentar la oferta de cátedras, etcétera.

No quedó fuera de su interés el proceso formativo de los docentes escolares. Promovió que la universidad formara al profesorado de todo el sistema educativo, velando por la correspondiente armonía de todos los sectores de la educación. Está en el grupo de fundadores del Instituto Pedagógico.

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